Daniel 4

spav1602p (SPAV1602P) vs NAA

Sair da comparação
NAA Nova Almeida Atualizada 2017
1 NABUCODONOSOR|strong="H5020" rey, a|strong="H3068" todos los pueblos, naciones, y lenguas, que moran en toda la tierra: Paz os sea|strong="H1934" multiplicada:
1 O rei Nabucodonosor às pessoas de todos os povos, nações e línguas, que habitam em toda a terra: “Que a paz lhes seja multiplicada!
2 Las señales y milagros que|strong="H5922" el alto Dios ha hecho conmigo, conviene que|strong="H5922" yo las publique.
2 Pareceu-me bem tornar conhecidos os sinais e as maravilhas que Deus, o Altíssimo, tem feito para comigo.”
3 ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío hasta generación y gene­ración.
3 “Como são grandes os seus sinais, e como são poderosas as suas maravilhas! O seu reino é um reino eterno, e o seu domínio se estende de geração em geração.”
4 Yo Nabucodonosor estaba quieto en mi|strong="H6925" casa, y|strong="H3809" floreciente en mi|strong="H6925" palacio.
4 — Eu, Nabucodonosor, estava tranquilo em minha casa e feliz no meu palácio.
5 Vi un sueño|strong="H2493" que|strong="H1768" me espantó, y las imaginaciones y visiones de|strong="H1768" mi|strong="H6925" cabeza me turbaron en|strong="H5705" mi|strong="H6925" cama.
5 Tive um sonho que me espantou. Quando eu estava na minha cama, os pensamentos e as visões que passaram diante dos meus olhos me perturbaram.
6 Por|strong="H1768" lo cual yo puse manda­miento para hacer venir delante de|strong="H1768" mí todos|strong="H3606" los sabios de|strong="H1768" Babilonia, que|strong="H1768" me mostrasen la declaración|strong="H6591" del sueño|strong="H2493".
6 Por isso, expedi um decreto, ordenando que fossem trazidos à minha presença todos os sábios da Babilônia, para que me revelassem a interpretação do sonho.
7 Y|strong="H3068" vinieron magos, astrólogos, caldeos, y adivinos: y dije el|strong="H1934" sueño delante|strong="H5922" de|strong="H5922" ellos, mas nunca me mostraron su|strong="H1934" declara­ción;
7 Então vieram os magos, os encantadores, os caldeus e os feiticeiros. Eu lhes contei o sonho, mas eles não puderam me revelar a sua interpretação.
8 Hasta tanto que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en el cual hay espíritu de los dioses santos, y dije el sueño delante de él, diciendo:
8 Por fim, apresentou-se Daniel, que é chamado de Beltessazar, em honra ao nome do meu deus. Ele tem o espírito dos santos deuses, e eu lhe contei o sonho, dizendo:
9 Beltsasar, príncipe de|strong="H4481" los magos, ya que|strong="H4481" he entendido que|strong="H4481" hay en|strong="H4481" ti espíritu de|strong="H4481" los dioses santos, y que|strong="H4481" ningún|strong="H3606" misterio se te esconde, exprésame las visiones de|strong="H4481" mi sueño que|strong="H4481" he visto, y su declaración.
9 “Beltessazar, chefe dos magos, eu sei que você tem o espírito dos santos deuses e que não há mistério que você não possa explicar. Vou lhe contar o sonho que eu tive, para que você me diga o que ele significa.
10 Así fueron las visiones de|strong="H4481" mi cabeza en|strong="H5922" mi cama: Yo veía|strong="H2370", y he aquí un árbol en|strong="H5922" medio de|strong="H4481" la tierra, cuya|strong="H1934" altura era grande.
10 Estas foram as visões que passaram diante dos meus olhos quando eu estava deitado na minha cama: eu estava olhando e vi uma árvore no meio da terra, cuja altura era enorme.
11 Crecía este árbol, y hacíase fuerte, y su altura llegaba hasta el cielo, y su vista hasta el cabo de|strong="H4481" toda la tierra.
11 A árvore cresceu e se tornou forte, de maneira que a sua altura chegou até o céu; ela podia ser vista desde os confins da terra.
12 Su follaje era hermoso, y su fruto en abundancia, y para todos había en él mantenimiento. Debajo de|strong="H1768" él se ponían a|strong="H3068" la som­bra las bestias|strong="H2423" del campo|strong="H1251", y en sus ramas hacían morada las aves del cielo|strong="H8065", y se mantenía de|strong="H1768" él toda carne.
12 A sua folhagem era bela, o seu fruto era abundante, e nela havia sustento para todos. Debaixo dela os animais selvagens achavam sombra, e as aves do céu faziam morada nos seus ramos; e todos os seres vivos se alimentavam dela.
13 Veía en|strong="H5922" las visiones de|strong="H4481" mi cabeza en|strong="H5922" mi cama, y he aquí que|strong="H4481" un vigilante y santo descendía del|strong="H4481" cielo.
13 No meu sonho, quando eu estava na minha cama, vi um vigilante, um santo, que descia do céu,
14 Y|strong="H3068" clamaba fuertemente y decía así: Derribad el árbol, y cortad sus ramas, quitadle su follaje, y dispersad su fruto: váyanse las bestias que|strong="H1768" están debajo de|strong="H5922" él, y las aves de|strong="H5922" sus ramas.
14 gritando em alta voz: ‘Derrubem a árvore, cortem os seus ramos, arranquem as folhas e espalhem os seus frutos. Espantem os animais que estão debaixo dela e as aves que fazem morada nos seus ramos.
15 Mas la cepa de|strong="H1768" sus raíces dejaréis en la tierra, y|strong="H3809" con atadu­ra de|strong="H1768" hierro y|strong="H3809" de|strong="H1768" latón entre la hierba del campo; y|strong="H3809" sea mojado con el rocío del cielo, y|strong="H3809" su parte con las bestias en la hierba de|strong="H1768" la tierra.
15 Mas o toco, com as raízes, deixem na terra, amarrado com correntes de ferro e de bronze, em meio à erva do campo. Que esse toco seja molhado pelo orvalho do céu, e que a parte que lhe cabe seja a erva da terra, junto com os animais.
16 Su corazón sea mudado de|strong="H1768" corazón de|strong="H1768" hombre, y séale dado corazón de|strong="H1768" bestia, y pasen sobre él siete tiempos.
16 Que o coração dele seja mudado, para que não seja mais coração humano, e lhe seja dado coração de animal; e passem sobre ele sete tempos.
17 Este asunto es por|strong="H1768" decreto de|strong="H1768" los vigilantes, y por|strong="H1768" dicho de|strong="H1768" los santos la demanda: para que|strong="H1768" conozcan los vivientes que|strong="H1768" el Altísimo se enseñorea del reino de|strong="H1768" los hombres, y que|strong="H1768" a|strong="H3068" quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de|strong="H1768" los hombres.
17 Esta sentença é por decreto dos vigilantes, e esta ordem é por mandado dos santos, para que os que vivem saibam que o Altíssimo tem domínio sobre o reino dos homens. Ele dá esse reino a quem quer, e põe sobre ele até o mais humilde dos homens.’”
18 Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú pues, Beltsasar, dirás la declaración de él, porque|strong="H3606" todos|strong="H3606" los sabios de mi reino nunca pudieron mostrarme su interpretación: mas tú puedes, porque|strong="H3606" hay en ti espíritu de los dioses santos.
18 — Este foi o sonho que eu, rei Nabucodonosor, tive. Você, Beltessazar, diga a interpretação, porque todos os sábios do meu reino não puderam me revelar a interpretação. Mas eu sei que você pode, porque você tem o espírito dos santos deuses.
19 Entonces Daniel, cuyo|strong="H1768" nom­bre era Beltsasar, estuvo callando casi una hora, y sus pensamien­tos lo espantaban: El rey|strong="H4430" habló, y dijo: Beltsasar, el sueño ni su declaración no te espante. Respondió Beltsasar, y dijo: señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su declaración para los que|strong="H1768" mal te quieren.
19 Então Daniel, cujo nome era Beltessazar, ficou perplexo por algum tempo, e os seus pensamentos o perturbavam. Então o rei lhe disse: — Beltessazar, não deixe que o sonho ou a sua interpretação o perturbem. Beltessazar respondeu: — Meu senhor, quem dera o sonho fosse a respeito daqueles que o odeiam, e a sua interpretação se aplicasse aos seus inimigos!
20 El árbol que|strong="H1768" viste|strong="H2370", que|strong="H1768" crecía y se hacía fuerte, y que|strong="H1768" su altura llegaba hasta|strong="H5705" el cielo|strong="H8065", y su vista por|strong="H4481" toda la tierra;
20 A árvore que o senhor viu, que cresceu e se tornou forte, cuja altura chegou até o céu, que foi vista por toda a terra,
21 Y|strong="H3068" cuyo|strong="H1768" follaje era hermoso, y su fruto en|strong="H5922" abundancia, y que|strong="H1768" para|strong="H5922" todos había mantenimiento en|strong="H5922" él|strong="H1932"; debajo del cual moraban las bes­tias del campo, y en|strong="H5922" sus ramas habitaban las aves del cielo,
21 cuja folhagem era bela, cujo fruto era abundante, na qual havia sustento para todos, debaixo da qual os animais selvagens achavam sombra, e em cujos ramos as aves do céu faziam morada,
22 Tú mismo eres, oh rey, que|strong="H1768" creciste, y te hiciste fuerte, pues|strong="H1768" creció tu grandeza, y ha llegado hasta|strong="H5705" el|strong="H1934" cielo|strong="H8065", y tu señorío hasta|strong="H5705" el|strong="H1934" cabo de|strong="H4481" la tierra.
22 aquela árvore é o senhor, ó rei, que cresceu e veio a ser forte. A sua grandeza, ó rei, cresceu e chega até o céu, e o seu domínio se estende até a extremidade da terra.
23 Y|strong="H3068" cuanto a|strong="H3068" lo que|strong="H1768" vio el rey, un vigilante y santo que|strong="H1768" descen­día del|strong="H4481" cielo|strong="H8065", y decía: Cortad el árbol y destruidlo: mas la cepa de|strong="H4481" sus raíces dejaréis|strong="H7662" en|strong="H4481" la tierra, y con atadura de|strong="H4481" hierro y de|strong="H4481" latón en|strong="H4481" la hierba del|strong="H4481" campo; y sea mojado con el rocío del|strong="H4481" cielo|strong="H8065", y su parte sea con las bestias del|strong="H4481" campo, hasta que|strong="H1768" pasen sobre él siete tiempos:
23 Quanto ao vigilante ou santo que o rei viu, que descia do céu e que dizia: “Cortem e destruam a árvore, mas deixem o toco com as raízes na terra, amarrado com correntes de ferro e de bronze, em meio à erva do campo; que esse toco seja molhado pelo orvalho do céu, e que a parte que lhe cabe seja com os animais selvagens, até que passem sobre ele sete tempos”,
24 Ésta|strong="H2006" es la interpretación, oh rey|strong="H4430", y el|strong="H1934" decreto del Altísimo, que|strong="H3861" ha venido sobre|strong="H5922" el|strong="H1934" rey|strong="H4430" mi señor:
24 esta é a interpretação, ó rei, e este é o decreto do Altíssimo, que virá contra meu senhor, o rei:
25 Que|strong="H5922" te echarán de|strong="H5922" entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a|strong="H3068" los bueyes, y con rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre|strong="H5922" ti, hasta que|strong="H5922" entiendas que|strong="H5922" el Altísimo se enseñorea en|strong="H5922" el reino de|strong="H5922" los hom­bres, y que|strong="H5922" a|strong="H3068" quien él quisiere lo dará.
25 o senhor será expulso do meio das pessoas, e a sua morada será com os animais selvagens; o senhor comerá capim como os bois, e será molhado pelo orvalho do céu; e passarão sete tempos, até que o senhor, ó rei, reconheça que o Altíssimo tem domínio sobre os reinos do mundo e os dá a quem ele quer.
26 Y|strong="H3068" lo que|strong="H1768" dijeron, que|strong="H1768" dejasen en|strong="H5922" la tierra la cepa de|strong="H5922" las raíces del mismo árbol, significa que tu reino|strong="H4437" se te quedará firme, luego que|strong="H1768" entiendas que|strong="H1768" el|strong="H1934" señorío es en|strong="H5922" los cielos.
26 Quanto ao que foi dito, que se deixasse o toco da árvore com as suas raízes, isto significa que o seu reino voltará a ser seu, depois que o senhor tiver reconhecido que o Céu domina.
27 Por|strong="H1768" tanto, oh rey|strong="H4430", aprueba mi consejo, y|strong="H3809" redime tus pecados con justicia, y|strong="H3809" tus iniquidades con misericordias para con los pobres; que|strong="H1768" tal vez será eso una|strong="H1932" prolongación de|strong="H1768" tu tranquilidad.
27 Portanto, ó rei, aceite o meu conselho: abandone os seus pecados, praticando a justiça, e acabe com as suas iniquidades, usando de misericórdia para com os pobres; assim talvez a sua tranquilidade se prolongue.
28 Todo aquesto vino sobre el rey|strong="H4430" Nabucodonosor|strong="H5020".
28 Tudo isso, de fato, aconteceu com o rei Nabucodonosor.
29 A|strong="H3068" cabo de|strong="H4481" doce meses, andán­dose paseando sobre|strong="H5922" el palacio del|strong="H4481" reino|strong="H4437" de|strong="H4481" Babilonia,
29 Passados doze meses, quando estava passeando no terraço do palácio real da cidade da Babilônia,
30 Habló el rey, y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia, que|strong="H1768" yo|strong="H5403" edifiqué para|strong="H5922" casa del|strong="H4481" reino, con la fuerza de|strong="H4481" mi poder, y para|strong="H5922" glo­ria de|strong="H4481" mi grandeza?
30 o rei disse: — Não é esta a grande Babilônia que eu construí para a casa real, com o meu grandioso poder e para glória da minha majestade?
31 Aun estaba la palabra en|strong="H5922" la boca del rey, cuando|strong="H1768" cae una voz del cielo|strong="H8065": A|strong="H3068" ti dicen, rey Nabucodonosor|strong="H5020"; el reino|strong="H4437" es tras­pasado de|strong="H5922" ti:
31 Enquanto o rei ainda falava, veio uma voz do céu, que disse: — A você, rei Nabucodonosor, se anuncia o seguinte: Este reino lhe foi tirado.
32 Y|strong="H3068" de|strong="H1768" entre los hombres te echan, y|strong="H3809" con las bestias del campo será tu morada, y|strong="H3809" como a|strong="H3068" los bueyes te apacentarán: y|strong="H3809" siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que|strong="H1768" conozcas que|strong="H1768" el Altísimo se enseñorea en el reino de|strong="H1768" los hom­bres, y|strong="H3809" a|strong="H3068" quien él quisiere|strong="H6634" lo da.
32 Você será expulso do meio das pessoas, e a sua morada será com os animais selvagens; você comerá capim como os bois, e passarão sete tempos, até que você reconheça que o Altíssimo tem domínio sobre os reinos do mundo e os dá a quem ele quer.
33 En|strong="H5922" la misma hora se cumplió la palabra sobre|strong="H5922" Nabucodonosor, y fue echado de|strong="H5922" entre los hom­bres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se bañaba con el rocío del cielo, hasta que|strong="H5922" su pelo creció como de|strong="H5922" águila, y sus uñas como de|strong="H5922" aves.
33 No mesmo instante, se cumpriu a palavra sobre Nabucodonosor. Ele foi expulso do meio das pessoas e começou a comer capim como os bois. O seu corpo foi molhado pelo orvalho do céu, até que lhe cresceram os cabelos como as penas da águia, e as suas unhas, como as garras das aves.
34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor|strong="H5020" alcé mis ojos al cielo|strong="H8065", y mi entendimiento me fue vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que|strong="H1768" vive para siem­pre; porque|strong="H1768" su señorío es sempi­terno, y su reino por|strong="H1768" todas|strong="H3606" las edades.
34 — Mas ao fim daqueles dias, eu, Nabucodonosor, levantei os olhos ao céu, e recuperei o entendimento. Então eu bendisse o Altíssimo, e louvei e glorifiquei aquele que vive para sempre: “O seu domínio é eterno, e o seu reino se estende de geração em geração.
35 Y|strong="H3068" todos los moradores de la tierra por nada son contados: y en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga: ¿Qué haces?
35 Todos os moradores da terra são considerados como nada, e o Altíssimo faz o que quer com o exército do céu e com os moradores da terra. Não há quem possa deter a sua mão, nem questionar o que ele faz.”
36 En el mismo tiempo mi senti­do me fue vuelto, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a|strong="H3068" mí, y mis gobernadores y mis grandes me buscaron; y fui restituído a|strong="H3068" mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.
36 — Nesse tempo, recuperei o entendimento e, para a dignidade do meu reino, recuperei também a minha majestade e o meu resplendor. Os meus conselheiros e os homens importantes vieram me procurar, fui restabelecido no meu reino, e a minha grandeza se tornou ainda maior.
37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede a|strong="H3068" los que andan con soberbia.
37 Agora eu, Nabucodonosor, louvo, engrandeço e glorifico o Rei do céu, porque todas as suas obras são verdadeiras, e os seus caminhos são justos. Ele tem poder para humilhar os orgulhosos.

Ler em outra tradução

Comparar com outra

Estude este capítulo no WhatsApp

Peça à IA da Bíblia Fala para explicar Daniel 4, comparar traduções ou montar um estudo — tudo direto pelo WhatsApp.