Salmos 77
SpaPlatense: Biblia Platense (Straubinger) (SM_SPAPLATENSE) vs ARIB
ARIB Almeida Revisada Imprensa Bíblica
1 Maskil de Asaf. Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; presta oído a las palabras de mis labios.
1 Levanto a Deus a minha voz; a Deus levanto a minha voz, para que ele me ouça.
2 Voy a abrir mi boca en un poema, y evocaré escondidas lecciones del pasado.
2 No dia da minha angústia busco ao Senhor; de noite a minha mão fica estendida e não se cansa; a minha alma recusa ser consolada.
3 Lo que hemos oído y aprendido, lo que nos han contado nuestros padres,
3 Lembro-me de Deus, e me lamento; queixo-me, e o meu espírito desfalece.
4 no lo ocultaremos a sus hijos; relataremos a la generación venidera las glorias de Yahvé y su poderío, y las maravillas que Él hizo.
4 Conservas vigilantes os meus olhos; estou tão perturbado que não posso falar.
5 Porque Él, habiendo dado testimonio a Jacob, y establecido una ley en Israel, mandó a nuestros padres enseñarlo a sus hijos,
5 Considero os dias da antigüidade, os anos dos tempos passados.
6 para que lo supiera la generación siguiente, y a su vez los hijos nacidos de esta lo narrasen a sus propios hijos;
6 De noite lembro-me do meu cântico; consulto com o meu coração, e examino o meu espírito.
7 de suerte que pongan en Dios su confianza, no olvidando los beneficios de Yahvé y observando sus mandamientos;
7 Rejeitará o Senhor para sempre e não tornará a ser favorável?
8 para que no vengan a ser como sus padres, una raza indócil y contumaz; generación que no tuvo el corazón sencillo ni el espíritu fiel a Dios.
8 Cessou para sempre a sua benignidade? Acabou-se a sua promessa para todas as gerações
9 Los hijos de Efraím, muy diestros arqueros, volvieron las espaldas en el día de la batalla;
9 Esqueceu-se Deus de ser compassivo? Ou na sua ira encerrou ele as suas ternas misericórdias?
10 no guardaron la alianza con Dios, rehusaron seguir su ley;
10 E eu digo: Isto é minha enfermidade; acaso se mudou a destra do Altíssimo?
11 olvidaron sus obras y las maravillas que hizo ante los ojos de ellos.
11 Recordarei os feitos do Senhor; sim, me lembrarei das tuas maravilhas da antigüidade.
12 A la vista de sus padres Él había hecho prodigios en el país de Egipto, en los campos de Tanis.
12 Meditarei também em todas as tuas obras, e ponderarei os teus feitos poderosos
13 Dividió el mar por medio, y los hizo pasar, sosteniendo las aguas como un muro.
13 O teu caminho, ó Deus, é em santidade; que deus é grande como o nosso Deus?
14 De día los guiaba con la nube y toda la noche con un resplandor de fuego.
14 Tu és o Deus que fazes maravilhas; tu tens feito notória a tua força entre os povos.
15 Hendió la roca en el desierto, y les dio de beber aguas copiosísimas.
15 Com o teu braço remiste o teu povo, os filhos de Jacó e de José.
16 Sacó torrentes de la peña, hizo salir aguas como ríos.
16 As águas te viram, ó Deus, as águas te viram, e tremeram; os abismos também se abalaram.
17 Mas ellos continuaron pecando contra Él, resistiendo al Altísimo en el yermo;
17 As nuvens desfizeram-se em água; os céus retumbaram; as tuas flechas também correram de uma para outra parte.
18 tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida según su antojo.
18 A voz do teu trovão estava no redemoinho; os relâmpagos alumiaram o mundo; a terra se abalou e tremeu.
19 Y hablando mal de Dios, dijeron: “¿Podrá Dios prepararnos una mesa en el desierto?
19 Pelo mar foi teu caminho, e tuas veredas pelas grandes águas; e as tuas pegadas não foram conhecidas.
20 Cierto es que hirió la peña, y brotaron aguas y corrieron torrentes; mas ¿podrá también dar pan y proveer de carne a su pueblo?”
20 Guiaste o teu povo, como a um rebanho, pela mão de Moisés e de Arão.
21 Yahvé lo oyó y se indignó; su fuego se encendió contra Jacob, y subió de punto su ira contra Israel,
21 — ausente —
22 porque no creyeron a Dios, ni confiaron en su auxilio.
22 — ausente —
23 Con todo, ordenó a las nubes en lo alto, abrió las puertas del cielo,
23 — ausente —
24 y llovió sobre ellos maná para su sustento, dándoles trigo del cielo.
24 — ausente —
25 Pan de fuertes comió el hombre, les envió comida hasta hartarlos.
25 — ausente —
26 Después levantó el viento solano en el cielo, guio con su poder el ábrego,
26 — ausente —
27 y llovió sobre ellos carne tanta como el polvo; aves volátiles como arena del mar
27 — ausente —
28 cayeron en su campamento, en derredor de sus tiendas.
28 — ausente —
29 Y comieron y se hartaron. Así Él les dio lo que habían deseado.
29 — ausente —
30 Mas no bien satisfecho su apetito, y estando el manjar aún en su boca,
30 — ausente —
31 se alzó contra ellos la ira de Dios, e hizo estragos entre los más fuertes, y abatió a la flor de Israel.
31 — ausente —
32 Sin embargo, pecaron de nuevo, y no dieron crédito a sus milagros.
32 — ausente —
33 Y Él consumió sus días en un soplo, y sus años con repentinas calamidades.
33 — ausente —
34 Cuando les enviaba la muerte, entonces recurrían a Él, y volvían a convertirse a Dios,
34 — ausente —
35 recordando que Dios era su roca, y el Altísimo su Libertador.
35 — ausente —
36 Pero lo lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían;
36 — ausente —
37 su corazón no era sincero para con Él, y no permanecieron fieles a su alianza.
37 — ausente —
38 Él, no obstante, en su misericordia, les perdonaba su culpa, y no los exterminaba. Muchas veces contuvo su ira, y no permitió que se desahogase toda su indignación,
38 — ausente —
39 acordándose de que eran carne, un soplo que se va y no vuelve.
39 — ausente —
40 ¡Cuántas veces lo provocaron en el desierto; cuántas lo irritaron en aquella soledad!
40 — ausente —
41 Y no cesaban de tentar a Dios, de afligir al Santo de Israel.
41 — ausente —
42 No se acordaban ya de su mano, de aquel día en que los libertó del poder del opresor,
42 — ausente —
43 cuando Él ostentó sus prodigios en Egipto, y sus maravillas en los campos de Tanis,
43 — ausente —
44 trocando en sangre sus ríos y sus canales, para que no bebiesen;
44 — ausente —
45 enviando contra ellos unos tábanos que los devoraban, y ranas que los infectaron;
45 — ausente —
46 entregando sus cosechas a la oruga, y el fruto de su trabajo a la langosta;
46 — ausente —
47 destruyendo con el granizo sus viñas, y con heladas sus higueras;
47 — ausente —
48 librando a la peste sus manadas, y sus rebaños al contagio;
48 — ausente —
49 desatando contra ellos el ardor de su ira, su indignación, el furor, el castigo: un tropel de ejecutores de calamidad;
49 — ausente —
50 dando libre paso a su saña, y entregando a ellos mismos a la peste, sin perdonar sus propias vidas,
50 — ausente —
51 y matando a todo primogénito en Egipto, las primicias del vigor en las tiendas de Cam.
51 — ausente —
52 Ni recordaban cuando como ovejas sacó a los de su pueblo, y los guio como un rebaño por el desierto,
52 — ausente —
53 y los condujo con seguridad y sin temor, mientras sepultaba a sus enemigos en el mar.
53 — ausente —
54 Y los llevó a su tierra santa, a los montes que conquistó su diestra;
54 — ausente —
55 expulsó ante ellos a los gentiles, en suertes repartió la heredad de estos, y en sus pabellones hizo habitar a las tribus de Israel.
55 — ausente —
56 Pero ellos aun tentaron y provocaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus mandamientos.
56 — ausente —
57 Apostataron y fueron traidores, como sus padres; fallaron como un arco torcido.
57 — ausente —
58 Lo movieron a ira con sus lugares altos, y con sus esculturas le excitaron los celos.
58 — ausente —
59 Ardió con esto el furor de Dios; acerbamente apartó de sí a Israel,
59 — ausente —
60 y abandonó el Tabernáculo de Silo, la morada que tenía entre los hombres.
60 — ausente —
61 Abandonó al cautiverio su fortaleza, y su gloria en manos del adversario.
61 — ausente —
62 Entregó su pueblo a la espada, y se irritó contra su herencia.
62 — ausente —
63 El fuego devoró a sus jóvenes, y sus doncellas no fueron desposadas.
63 — ausente —
64 A cuchillo cayeron sus sacerdotes, y sus viudas no los lloraron.
64 — ausente —
65 El Señor despertó entonces como de un sueño -cual gigante adormecido por el vino-
65 — ausente —
66 e hirió a los enemigos en la zaga, cubriéndolos de ignominia para siempre.
66 — ausente —
67 Mas reprobó la tienda de José, y a la tribu de Efraím no la eligió,
67 — ausente —
68 y prefirió a la tribu de Judá, el monte Sión, su predilecto.
68 — ausente —
69 Y levantó, como cielo, su santuario, como la tierra, que fundó para siempre.
69 — ausente —
70 Y escogió a su siervo David, sacándolo de entre los rebaños de ovejas;
70 — ausente —
71 detrás de las que amamantaban lo llamó, para que apacentase a Jacob, su pueblo, y a Israel, su heredad.
71 — ausente —
72 Y él los apacentó con sencillez de corazón, y los guio con la destreza de sus manos.
72 — ausente —
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