Jeremias 38
SpaPlatense: Biblia Platense (Straubinger) (SM_SPAPLATENSE) vs NAA
NAA Nova Almeida Atualizada 2017
1 Sefatías, hijo de Matán; Gedelías, hijo de Fasur; Jucal, hijo de Selemías, y Fasur, hijo de Melquías, habían oído las palabras que Jeremías dirigía a todo el pueblo, diciendo:
1 Sefatias, filho de Matã, Gedalias, filho de Pasur, Jucal, filho de Selemias, e Pasur, filho de Malquias, ouviram as palavras que Jeremias anunciava a todo o povo, dizendo:
2 “Así dice Yahvé: Quien se quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre y de peste; pero el que se refugiare entre los caldeos vivirá; ese tal tendrá como botín su vida y vivirá.
2 — Assim diz o Senhor : “Quem ficar nesta cidade morrerá à espada, de fome e de peste; mas aquele que sair e se render aos caldeus viverá; porque a vida lhe será por despojo, e viverá.
3 Así dice Yahvé: Esta ciudad caerá sin remedio en poder del ejército del rey de Babilonia, el cual la tomará.”
3 Assim diz o Senhor : Esta cidade infalivelmente será entregue nas mãos do exército do rei da Babilônia, e este a tomará.”
4 Y dijeron los príncipes al rey: “Este hombre debe morir, porque hablándoles así debilita las manos de los guerreros que quedan aún en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo. Este hombre no procura el bienestar sino el mal de este pueblo.”
4 Então as autoridades disseram ao rei: — Este homem tem de ser morto, porque, dizendo essas palavras, desfalece as mãos dos homens de guerra que restam nesta cidade e as mãos de todo o povo. Este homem não procura o bem-estar do povo, e sim o mal.
5 Respondió el rey Sedecías: “Ahí lo tenéis a vuestra disposición, porque nada puede el rey contra vosotros.”
5 O rei Zedequias respondeu: — Eis que ele está nas mãos de vocês, pois o rei nada pode fazer contra vocês.
6 Tomaron, pues, a Jeremías y le echaron en la cisterna de Melquías, hijo de Hamalec, situada en el patio de la cárcel; por medio de sogas lo bajaron a la cisterna donde no había agua, sino lodo, de modo que Jeremías se hundió en el lodo.
6 Então eles pegaram Jeremias e o lançaram na cisterna de Malquias, filho do rei, que ficava no pátio da guarda. Desceram Jeremias com cordas. Na cisterna não havia água, apenas lama; e Jeremias se atolou na lama.
7 Supo Ebed-Mélec, etíope, eunuco de la casa del rey, que habían echado a Jeremías en la cisterna. El rey estaba entonces sentado a la puerta de Benjamín.
7 Ebede-Meleque, o etíope, eunuco que estava na casa do rei, ouviu que tinham colocado Jeremias na cisterna. Quando o rei estava sentado junto ao Portão de Benjamim,
8 Salió Ebed-Mélec de la casa del rey y habló con el rey, diciendo:
8 Ebede-Meleque saiu da casa do rei e lhe falou:
9 “Oh rey, señor mío, han obrado mal estos hombres en todo lo que han hecho con el profeta Jeremías, echándolo en la cisterna, donde morirá de hambre, pues no hay ya pan en la ciudad.”
9 — Ó rei, meu senhor, aqueles homens agiram mal em tudo o que fizeram ao profeta Jeremias, que eles lançaram na cisterna. No lugar onde ele está, morrerá de fome, pois já não há mais pão na cidade.
10 Entonces el rey dio esta orden a Ebed-Mélec, etíope: “Tómate de aquí treinta hombres, y saca al profeta Jeremías de la cisterna antes que muera.”
10 Então o rei deu ordem a Ebede-Meleque, o etíope, dizendo: — Leve com você trinta homens e tire da cisterna o profeta Jeremias, antes que morra.
11 Tomó Ebed-Mélec a los hombres y fue a la casa del rey, al sótano de la tesorería, de donde sacó unas ropas usadas y trapos viejos, que con cuerdas hizo llegar a Jeremías en la cisterna.
11 Ebede-Meleque levou os homens consigo e foi à casa do rei, a um lugar debaixo da tesouraria, e pegou algumas roupas usadas e trapos, e os desceu a Jeremias na cisterna, por meio de cordas.
12 Y dijo Ebed-Mélec, etíope, a Jeremías: “Ponte esta ropa usada y los trapos viejos debajo de tus sobacos, sobre las cuerdas.” Así lo hizo Jeremías.
12 Ebede-Meleque, o etíope, disse a Jeremias: — Ponha agora essas roupas usadas e esses trapos nas axilas, por debaixo das cordas. Jeremias o fez.
13 Y tirando de Jeremías con las cuerdas, lo sacaron de la cisterna; y quedó Jeremías en el patio de la cárcel.
13 Puxaram Jeremias com as cordas e o tiraram da cisterna; e Jeremias ficou no pátio da guarda.
14 El rey Sedecías envió a buscar al profeta Jeremías, y lo hizo traer junto a sí, a la tercera puerta de la Casa de Yahvé; y dijo el rey a Jeremías: “Quiero preguntarte una cosa: no me ocultes nada.”
14 Então o rei Zedequias mandou trazer o profeta Jeremias à sua presença, à terceira entrada na Casa do Senhor , e lhe disse: — Eu quero perguntar algo a você; não esconda nada de mim.
15 Dijo Jeremías a Sedecías: “Si te la digo, ¿no es cierto que me quitarás la vida?; y si te doy un consejo, no me vas a escuchar.”
15 Jeremias disse a Zedequias: — Se eu disser algo, por acaso o senhor, ó rei, não me matará? E mesmo que eu lhe dê conselhos, o senhor não me escutará.
16 Hizo, entonces el rey Sedecías a Jeremías secretamente este juramento: “Por la vida de Yahvé que nos ha dado esta vida, (te juro) que no te daré muerte, y que no te entregaré en manos de esos hombres que buscan tu vida.”
16 Então Zedequias jurou secretamente a Jeremias, dizendo: — Tão certo como vive o
17 Dijo Jeremías a Sedecías: “Así dice Yahvé, el Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: Si te pasas a los generales del rey de Babilonia, salvarás tu vida, y esta ciudad no será abrasada; y vivirás tú y tu casa.
17 Então Jeremias disse a Zedequias: — Assim diz o
18 Pero si no te pasas a los generales del rey de Babilonia, esta ciudad será entregada en manos de los caldeos, que la abrasarán; y tú no escaparás a sus manos.”
18 Mas, se você não se render aos oficiais do rei da Babilônia, então esta cidade será entregue nas mãos dos caldeus, eles a queimarão, e você não escapará das mãos deles.”
19 Respondió el rey Sedecías a Jeremías: “Temo que los judíos que ya se han pasado a los caldeos me entreguen en manos de ellos y me escarnezcan.”
19 O rei Zedequias disse a Jeremias: — Tenho receio dos judeus que passaram para o lado dos caldeus. Pode acontecer que os caldeus me entreguem nas mãos desses judeus, e eles zombem de mim.
20 A lo cual Jeremías respondió: “No te entregarán. Escucha la voz de Yahvé, respecto de lo que te digo, y te irá bien y salvarás tu vida.
20 Mas Jeremias respondeu: — Eles não o entregarão. Ouça a voz do
21 Pero si rehúsas salir, mira la palabra que Yahvé me ha revelado:
21 Mas, se o senhor, ó rei, não quiser se render, isto é o que o Senhor Deus me mostrou:
22 He aquí que todas las mujeres que han quedado en la casa del rey de Judá, serán llevadas a los generales del rey de Babilonia y ellas dirán: «Te han engañado y vencido tus mejores amigos; han hundido tus pies en el cieno y se han vuelto atrás.»
22 Todas as mulheres que ficaram na casa do rei de Judá serão levadas aos oficiais do rei da Babilônia e dirão: “Os seus bons amigos, ó rei, o enganaram e dominaram. Mas, agora que os pés do rei se atolaram na lama, eles o abandonaram.”
23 Llevarán a todas tus mujeres y a tus hijos a los caldeos; y tú mismo no escaparás a sus manos; serás tomado preso por mano del rey de Babilonia, y abandonarás esta ciudad a las llamas.”
23 — Assim, todas as suas mulheres e os seus filhos serão levados aos caldeus. O senhor, ó rei, não escapará das mãos deles, mas será prisioneiro na mão do rei da Babilônia, e esta cidade será queimada.
24 Entonces dijo Sedecías a Jeremías: “Nadie sepa nada de esto, y no morirás.
24 Então Zedequias disse a Jeremias: — Que ninguém saiba desta conversa, e você não morrerá.
25 Por si acaso los príncipes llegan a saber que he hablado contigo, y vienen a decirte: «Manifiéstanos lo que dijiste al rey, y lo que a ti te dijo el rey; si no nos ocultas nada, no te mataremos»;
25 Se as autoridades souberem que falei com você, vierem procurá-lo e lhe disserem: “Conte-nos o que foi que você disse ao rei e o que ele disse a você; não esconda nada de nós, e nós não mataremos você”,
26 les responderás: «Yo suplicaba al rey que no me hiciese volver a la casa de Jonatán, pues moriría allí.»”
26 diga: “Apresentei a minha humilde súplica diante do rei para que não me mandasse de volta à casa de Jônatas, para que eu não venha a morrer ali.”
27 En efecto, se acercaron todos los príncipes a Jeremías, y lo interrogaron, y él les respondió palabra por palabra lo que el rey le había mandado decir, de manera que lo dejaron en paz, pues no trascendió nada.
27 Quando todas as autoridades se dirigiram a Jeremias e o interrogaram, ele lhes falou como o rei havia ordenado. Então o deixaram em paz, porque ninguém mais ficou sabendo o que foi conversado.
28 Así permaneció Jeremías en el patio de la cárcel hasta el día en que fue tomada Jerusalén. Estaba aún allí cuando Jerusalén fue tomada.
28 Jeremias ficou no pátio da guarda, até o dia em que Jerusalém foi tomada.
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