Ezequiel 10

Santa Biblia — Reina Valera 1909 (SPARV1909) vs NAA

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NAA Nova Almeida Atualizada 2017
1 Y MIRÉ|strong="H7200", y he aquí|strong="H2009" en|strong="H0413" la expansión|strong="H7549" que|strong="H0834" había sobre|strong="H5921" la cabeza|strong="H7218" de los querubines|strong="H3742" como una piedra|strong="H0068" de zafiro|strong="H5601", que|strong="H0834" parecía|strong="H4758" como semejanza|strong="H1823" de un trono|strong="H3678" que|strong="H0834" se mostró|strong="H7200" sobre|strong="H5921" ellos.
1 Olhei, e eis que, no firmamento que estava por cima da cabeça dos querubins, havia algo como uma pedra de safira e que parecia ser um trono.
2 Y habló|strong="H0559" al|strong="H0413" varón|strong="H0376" vestido de lienzos|strong="H0906", y díjole|strong="H0559": Entra|strong="H0935" en|strong="H0413" medio|strong="H0996" de las ruedas|strong="H1534" debajo|strong="H8478" de los querubines|strong="H3742", é hinche tus manos|strong="H2651" de carbones|strong="H1513" encendidos|strong="H0784" de entre|strong="H0996" los querubines|strong="H3742", y derrama sobre|strong="H5921" la ciudad|strong="H5892". Y entró|strong="H0935" á vista|strong="H5869" mía.
2 E falou ao homem vestido de linho: — Vá por entre as rodas até debaixo dos querubins e encha as mãos com brasas acesas que estão entre os querubins. Depois, espalhe as brasas sobre a cidade. Ele entrou, enquanto eu observava.
3 Y los querubines|strong="H3742" estaban|strong="H5975" á la mano derecha|strong="H3225" de la casa|strong="H1004" cuando este varón|strong="H0376" entró|strong="H0935"; y la nube|strong="H6051" henchía|strong="H4390" el atrio|strong="H2691" de adentro|strong="H6442".
3 Os querubins estavam no lado sul do templo, quando o homem entrou; e uma nuvem encheu o átrio interior.
4 Y la gloria|strong="H3519" de Jehová|strong="H3068" se levantó del querubín|strong="H3742" al|strong="H5921" umbral|strong="H4670" de la puerta|strong="H1004"; y la casa|strong="H1004" fué llena|strong="H4390" de la nube|strong="H6051", y el atrio|strong="H2691" se llenó|strong="H4390" del resplandor|strong="H5051" de la gloria|strong="H3519" de Jehová|strong="H3068".
4 Então a glória do Senhor se levantou de sobre o querubim e foi para a entrada do templo. O templo se encheu da nuvem, e o átrio ficou cheio do brilho da glória do Senhor .
5 Y el estruendo|strong="H6963" de las alas|strong="H3671" de los querubines|strong="H3742" se oía|strong="H8085" hasta|strong="H5704" el atrio|strong="H2691" de afuera|strong="H2435", como la voz|strong="H6963" del Dios|strong="H0410" Omnipotente|strong="H7706" cuando habla|strong="H1696".
5 O ruído das asas dos querubins se ouviu até o átrio exterior, como a voz do Deus Todo-Poderoso, quando fala.
6 Y aconteció|strong="H1961" que, como mandó al varón|strong="H0376" vestido de lienzos|strong="H0906", diciendo|strong="H0559": Toma|strong="H3947" fuego|strong="H0784" de entre|strong="H0996" las ruedas|strong="H1534", de entre|strong="H0996" los querubines|strong="H3742", él entró|strong="H0935", y paróse|strong="H5975" entre|strong="H0681" las ruedas|strong="H0212".
6 Quando o Senhor ordenou ao homem vestido de linho que fosse tirar fogo do meio das rodas, do meio dos querubins, ele entrou e se pôs junto às rodas.
7 Y un querubín|strong="H3742" extendió|strong="H7971" su mano|strong="H3027" de entre|strong="H0996" los querubines|strong="H3742" al|strong="H0413" fuego|strong="H0784" que|strong="H0834" estaba entre|strong="H0996" los querubines|strong="H3742", y tomó|strong="H5375", y puso|strong="H5414" en las palmas|strong="H2651" del que|strong="H0834" estaba vestido|strong="H3847" de lienzos|strong="H0906", el cual lo tomó|strong="H3947" y salióse|strong="H3318".
7 Então um dos querubins estendeu a mão para o fogo que estava entre eles, pegou algumas brasas e as pôs nas mãos do homem que estava vestido de linho, o qual as pegou e saiu.
8 Y apareció|strong="H7200" en los querubines|strong="H3742" la figura|strong="H8403" de una mano|strong="H3027" humana debajo|strong="H8478" de sus alas|strong="H3671".
8 Os querubins tinham debaixo das suas asas o que parecia ser mão humana.
9 Y miré|strong="H7200", y he aquí|strong="H2009" cuatro|strong="H0702" ruedas|strong="H0212" junto|strong="H0681" á los querubines|strong="H3742", junto|strong="H0681" á cada querubín|strong="H3742" una|strong="H0259" rueda|strong="H0212"; y el aspecto|strong="H4758" de las ruedas|strong="H0212" era como|strong="H5869" el de piedra|strong="H0068" de Tarsis|strong="H8658".
9 Olhei, e eis quatro rodas junto aos querubins, uma roda junto a cada querubim; o aspecto das rodas era brilhante como pedra de berilo.
10 Cuanto al parecer de ellas, las cuatro|strong="H0702" eran|strong="H0834" de una|strong="H0259" forma|strong="H1823", como si estuviera una|strong="H0212" en medio|strong="H8432" de otra|strong="H0212".
10 Quanto ao seu aspecto, as quatro rodas tinham a mesma aparência; eram como se uma roda estivesse dentro da outra.
11 Cuando andaban|strong="H3212", sobre|strong="H0413" sus cuatro|strong="H0702" costados|strong="H7253" andaban|strong="H3212": no|strong="H3808" se tornaban|strong="H5437" cuando andaban|strong="H3212", sino|strong="H3588" que al lugar|strong="H4725" adonde|strong="H0834" se volvía|strong="H6437" el primero|strong="H7218", en pos|strong="H0310" de él iban|strong="H3212"; ni|strong="H3808" se tornaban|strong="H5437" cuando andaban|strong="H3212".
11 Quando elas andavam, podiam ir em quatro direções e não se viravam quando se moviam. Para onde a primeira roda ia, as outras seguiam; e elas não se viravam quando se moviam.
12 Y toda|strong="H3605" su carne|strong="H1320", y sus costillas|strong="H1354", y sus manos|strong="H3027", y sus alas|strong="H3671", y las ruedas|strong="H0212", lleno estaba de ojos|strong="H5869" alrededor|strong="H5439" en sus cuatro|strong="H0702" ruedas|strong="H0212".
12 Todo o corpo dos querubins, suas costas, as mãos, as asas e também as rodas estavam cheias de olhos ao redor.
13 A las ruedas|strong="H0212", oyéndolo yo, se les gritaba|strong="H7121": ¡Rueda|strong="H1534"!
13 Quanto às rodas, pude ouvir que foram chamadas de “giratórias”.
14 Y cada uno|strong="H0259" tenía cuatro|strong="H0702" rostros|strong="H6440". El primer|strong="H0259" rostro|strong="H6440" era de querubín|strong="H3742"; el segundo|strong="H8145" rostro|strong="H6440", de hombre|strong="H0120"; el tercer|strong="H7992" rostro|strong="H6440", de león|strong="H0738"; el cuarto|strong="H7243" rostro|strong="H6440", de águila|strong="H5404".
14 Cada um dos seres viventes tinha quatro rostos: o primeiro era rosto de querubim, o segundo, rosto humano, o terceiro, rosto de leão, e o quarto, rosto de águia.
15 Y levantáronse|strong="H7426" los querubines|strong="H3742"; este|strong="H1931" es el animal que|strong="H0834" vi|strong="H7200" en el río|strong="H5104" de Chebar|strong="H3529".
15 Os querubins se elevaram. Estes eram os mesmos seres viventes que vi junto ao rio Quebar.
16 Y cuando andaban|strong="H3212" los querubines|strong="H3742", andaban|strong="H3212" las ruedas|strong="H0212" junto|strong="H0681" con ellos|strong="H1992"; y cuando los querubines|strong="H3742" alzaban|strong="H5375" sus|strong="H1992" alas|strong="H3671" para levantarse|strong="H7311" de la tierra|strong="H0776", las ruedas|strong="H0212" también no se volvían|strong="H5437" de junto á ellos|strong="H1992".
16 Quando os querubins se moviam, as rodas se moviam ao lado deles; quando os querubins levantavam as suas asas, para se elevarem da terra, as rodas não se separavam deles.
17 Cuando se paraban|strong="H5975" ellos, parábanse|strong="H5975" ellas, y cuando ellos se alzaban|strong="H7311", alzábanse|strong="H7426" con ellos: porque|strong="H3588" el espíritu|strong="H7307" de los animales|strong="H2416" estaba en ellas.
17 Quando eles paravam, as rodas paravam; e, quando eles se elevavam, as rodas também se elevavam; porque o espírito dos seres viventes estava nelas.
18 Y la gloria|strong="H3519" de Jehová|strong="H3068" se salió|strong="H3318" de sobre|strong="H5921" el umbral|strong="H4670" de la casa|strong="H1004", y paró sobre|strong="H5921" los querubines|strong="H3742".
18 Então a glória do Senhor saiu da entrada do templo e parou sobre os querubins.
19 Y alzando|strong="H5375" los querubines|strong="H3742" sus alas|strong="H3671", levantáronse|strong="H7426" de|strong="H4480" la tierra|strong="H0776" delante de|strong="H4480" mis ojos|strong="H5869": cuando ellos salieron|strong="H3318", también las ruedas|strong="H0212" al lado|strong="H5980" de|strong="H4480" ellos: y paráronse|strong="H5975" á la entrada|strong="H6607" de|strong="H4480" la puerta|strong="H8179" oriental|strong="H6930" de|strong="H4480" la casa|strong="H1004" de|strong="H4480" Jehová|strong="H3068", y la gloria|strong="H3519" del Dios|strong="H0430" de|strong="H4480" Israel|strong="H3478" estaba arriba sobre|strong="H5921" ellos.
19 Os querubins levantaram as suas asas e se elevaram da terra à minha vista, quando saíram acompanhados pelas rodas. Pararam à entrada do portão leste da Casa do Senhor , e a glória do Deus de Israel estava no alto, sobre eles.
20 Este era el animal que|strong="H0834" vi|strong="H7200" debajo|strong="H8478" del Dios|strong="H0430" de Israel|strong="H3478" en el río|strong="H5104" de Chebar|strong="H3529"; y conocí|strong="H3045" que|strong="H3588" eran querubines|strong="H3742".
20 Estes eram os mesmos seres viventes que vi debaixo do Deus de Israel, junto ao rio Quebar, e fiquei sabendo que eram querubins.
21 Cada uno|strong="H0259" tenía cuatro|strong="H0702" rostros, y cada uno|strong="H0259" cuatro|strong="H0702" alas|strong="H3671", y figuras|strong="H1823" de manos|strong="H3027" humanas debajo|strong="H8478" de sus alas|strong="H3671".
21 Cada um tinha quatro rostos e quatro asas e, debaixo das asas, o que parecia mãos humanas.
22 Y la figura de sus|strong="H1992" rostros|strong="H6440" era la de los rostros|strong="H6440" que|strong="H0834" vi junto|strong="H7200" al|strong="H5921" río|strong="H5104" de Chebar|strong="H3529", su mismo parecer|strong="H4758" y su|strong="H1992" ser; cada uno|strong="H0376" caminaba|strong="H3212" en derecho|strong="H5676" de su rostro|strong="H6440".
22 A aparência dos seus rostos era como a dos rostos que eu tinha visto junto ao rio Quebar; tinham o mesmo aspecto, eram os mesmos seres. Cada um andava para a sua frente.

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