Marcos 6
SpaPlatense: Biblia Platense (Straubinger) (SM_SPAPLATENSE) vs ARA
ARA Almeida Revista e Atualizada 1993
1 Saliendo de allí, vino a su tierra, y sus discípulos lo acompañaron.
1 Tendo Jesus partido dali, foi para a sua terra, e os seus discípulos o acompanharam.
2 Llegado el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la numerosa concurrencia que lo escuchaba estaba llena de admiración, y decía: “¿De dónde le viene esto? ¿Y qué es esta sabiduría que le ha sido dada? ¿Y estos grandes milagros obrados por sus manos?
2 Chegando o sábado, passou a ensinar na sinagoga; e muitos, ouvindo-o, se maravilhavam, dizendo: Donde vêm a este estas coisas? Que sabedoria é esta que lhe foi dada? E como se fazem tais maravilhas por suas mãos?
3 ¿No es Este el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no están aquí entre nosotros?” Y se escandalizaban de Él.
3 Não é este o carpinteiro, filho de Maria, irmão de Tiago, José, Judas e Simão? E não vivem aqui entre nós suas irmãs? E escandalizavam-se nele.
4 Mas Jesús les dijo: “No hay profeta sin honor sino en su tierra, entre sus parientes y en su casa”.
4 Jesus, porém, lhes disse: Não há profeta sem honra, senão na sua terra, entre os seus parentes e na sua casa.
5 Y no pudo hacer allí ningún milagro; solamente puso las manos sobre unos pocos enfermos, y los sanó.
5 Não pôde fazer ali nenhum milagre, senão curar uns poucos enfermos, impondo-lhes as mãos.
6 Y se quedó asombrado de la falta de fe de ellos. Y recorrió las aldeas a la redonda, enseñando.
6 Admirou-se da incredulidade deles. Contudo, percorria as aldeias circunvizinhas, a ensinar.
7 Entonces, llamando a los doce, comenzó a enviarlos, de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos,
7 Chamou Jesus os doze e passou a enviá-los de dois a dois, dando-lhes autoridade sobre os espíritos imundos.
8 y les ordenó que no llevasen nada para el camino, sino solo un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto,
8 Ordenou-lhes que nada levassem para o caminho, exceto um bordão; nem pão, nem alforje, nem dinheiro;
9 sino que fuesen calzados de sandalias, y no se pusieran dos túnicas.
9 que fossem calçados de sandálias e não usassem duas túnicas.
10 Y les dijo: “Dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta el momento de salir del lugar.
10 E recomendou-lhes: Quando entrardes nalguma casa, permanecei aí até vos retirardes do lugar.
11 Y si en algún lugar no quieren recibiros y no se os escucha, salid de allí y sacudid el polvo de la planta de vuestros pies para testimonio a ellos”.
11 Se nalgum lugar não vos receberem nem vos ouvirem, ao sairdes dali, sacudi o pó dos pés, em testemunho contra eles.
12 Partieron, pues, y predicaron el arrepentimiento.
12 Então, saindo eles, pregavam ao povo que se arrependesse;
13 Expulsaban también a muchos demonios, y ungían con óleo a muchos enfermos y los sanaban.
13 expeliam muitos demônios e curavam numerosos enfermos, ungindo-os com óleo.
14 El rey Herodes oyó hablar (de Jesús), porque su nombre se había hecho célebre y dijo: “Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso las virtudes obran en Él”.
14 Chegou isto aos ouvidos do rei Herodes, porque o nome de Jesus já se tornara notório; e alguns diziam: João Batista ressuscitou dentre os mortos, e, por isso, nele operam forças miraculosas.
15 Otros decían: “Es Elías” otros: “Es un profeta, tal como uno de los (antiguos) profetas”.
15 Outros diziam: É Elias; ainda outros: É profeta como um dos profetas.
16 No obstante esos rumores, Herodes decía: “Aquel Juan, a quien hice decapitar, ha resucitado”.
16 Herodes, porém, ouvindo isto, disse: É João, a quem eu mandei decapitar, que ressurgiu.
17 Herodes, en efecto, había mandado arrestar a Juan, y lo había encadenado en la cárcel, a causa de Herodías, la mujer de Filipo, su hermano, pues la había tomado por su mujer.
17 Porque o mesmo Herodes, por causa de Herodias, mulher de seu irmão Filipe (porquanto Herodes se casara com ela), mandara prender a João e atá-lo no cárcere.
18 Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”.
18 Pois João lhe dizia: Não te é lícito possuir a mulher de teu irmão.
19 Herodías le guardaba rencor, y quería hacerlo morir, y no podía.
19 E Herodias o odiava, querendo matá-lo, e não podia.
20 Porque Herodes tenía respeto por Juan, sabiendo que era un varón justo y santo, y lo amparaba: al oírlo se quedaba muy perplejo y sin embargo lo escuchaba con gusto.
20 Porque Herodes temia a João, sabendo que era homem justo e santo, e o tinha em segurança. E, quando o ouvia, ficava perplexo, escutando-o de boa mente.
21 Llegó, empero, una ocasión favorable, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un festín a sus grandes, a los oficiales, y a los personajes de Galilea.
21 E, chegando um dia favorável, em que Herodes no seu aniversário natalício dera um banquete aos seus dignitários, aos oficiais militares e aos principais da Galileia,
22 Entró (en esta ocasión) la hija de Herodías y se congració por sus danzas con Herodes y los convidados. Dijo, entonces, el rey a la muchacha. “Pídeme lo que quieras, yo te lo daré”.
22 entrou a filha de Herodias e, dançando, agradou a Herodes e aos seus convivas. Então, disse o rei à jovem: Pede-me o que quiseres, e eu to darei.
23 Y le juró: “Todo lo que me pidas, te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino”.
23 E jurou-lhe: Se pedires mesmo que seja a metade do meu reino, eu ta darei.
24 Ella salió y preguntó a su madre: “¿Qué he de pedir?” Esta dijo: “La cabeza de Juan el Bautista”.
24 Saindo ela, perguntou à sua mãe: Que pedirei? Esta respondeu: A cabeça de João Batista.
25 Y entrando luego a prisa ante el rey, le hizo su petición: “Quiero que al instante me des sobre un plato la cabeza de Juan el Bautista”.
25 No mesmo instante, voltando apressadamente para junto do rei, disse: Quero que, sem demora, me dês num prato a cabeça de João Batista.
26 Se afligió mucho el rey; pero en atención a su juramento y a los convidados, no quiso rechazarla.
26 Entristeceu-se profundamente o rei; mas, por causa do juramento e dos que estavam com ele à mesa, não lha quis negar.
27 Acto continuo envió, pues, el rey un verdugo, ordenándole traer la cabeza de Juan.
27 E, enviando logo o executor, mandou que lhe trouxessem a cabeça de João. Ele foi, e o decapitou no cárcere,
28 Este fue, lo decapitó en la prisión, y trajo sobre un plato la cabeza que entregó a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre.
28 e, trazendo a cabeça num prato, a entregou à jovem, e esta, por sua vez, a sua mãe.
29 Sus discípulos luego que lo supieron, vinieron a llevarse el cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.
29 Os discípulos de João, logo que souberam disto, vieram, levaram-lhe o corpo e o depositaram no túmulo.
30 Nuevamente reunidos con Jesús, le refirieron los apóstoles todo cuanto habían hecho y enseñado.
30 Voltaram os apóstolos à presença de Jesus e lhe relataram tudo quanto haviam feito e ensinado.
31 Entonces les dijo: “Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, para que descanséis un poco”. Porque muchos eran los que venían e iban, y ellos no tenían siquiera tiempo para comer.
31 E ele lhes disse: Vinde repousar um pouco, à parte, num lugar deserto; porque eles não tinham tempo nem para comer, visto serem numerosos os que iam e vinham.
32 Partieron, pues, en una barca, hacia un lugar desierto y apartado.
32 Então, foram sós no barco para um lugar solitário.
33 Pero (las gentes) los vieron cuando se iban, y muchos los conocieron; y, acudieron allí, a pie, de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos.
33 Muitos, porém, os viram partir e, reconhecendo-os, correram para lá, a pé, de todas as cidades, e chegaram antes deles.
34 Al desembarcar, vio una gran muchedumbre, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
34 Ao desembarcar, viu Jesus uma grande multidão e compadeceu-se deles, porque eram como ovelhas que não têm pastor. E passou a ensinar-lhes muitas coisas.
35 Siendo ya la hora muy avanzada, sus discípulos se acercaron a Él, y le dijeron: “Este lugar es desierto, y ya es muy tarde.
35 Em declinando a tarde, vieram os discípulos a Jesus e lhe disseram: É deserto este lugar, e já avançada a hora;
36 Despídelos, para que se vayan a las granjas y aldeas del contorno a comprarse qué comer”.
36 despede-os para que, passando pelos campos ao redor e pelas aldeias, comprem para si o que comer.
37 Mas Él les respondió y dijo: “Dadles de comer vosotros”. Le replicaron: “¿Acaso habremos de comprar pan por doscientos denarios, a fin de darles de comer?
37 Porém ele lhes respondeu: Dai-lhes vós mesmos de comer. Disseram-lhe: Iremos comprar duzentos denários de pão para lhes dar de comer?
38 Les preguntó: “¿Cuántos panes tenéis? Id a ver”. Habiéndose cerciorado, le dijeron: “Cinco panes y dos peces”.
38 E ele lhes disse: Quantos pães tendes? Ide ver! E, sabendo-o eles, responderam: Cinco pães e dois peixes.
39 Y les ordenó hacerlos acampar a todos, por grupos, sobre la hierba verde.
39 Então, Jesus lhes ordenou que todos se assentassem, em grupos, sobre a relva verde.
40 Se sentaron, pues, en cuadros, de a ciento y de a cincuenta.
40 E o fizeram, repartindo-se em grupos de cem em cem e de cinquenta em cinquenta.
41 Entonces, tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, bendijo los panes, los partió y los dio a los discípulos, para que ellos los sirviesen. Y repartió también los dos peces entre todos.
41 Tomando ele os cinco pães e os dois peixes, erguendo os olhos ao céu, os abençoou; e, partindo os pães, deu-os aos discípulos para que os distribuíssem; e por todos repartiu também os dois peixes.
42 Comieron todos hasta saciarse.
42 Todos comeram e se fartaram;
43 Y recogieron doce canastos llenos de los trozos y de los peces.
43 e ainda recolheram doze cestos cheios de pedaços de pão e de peixe.
44 Los que habían comido los panes, eran cinco mil varones.
44 Os que comeram dos pães eram cinco mil homens.
45 Inmediatamente obligó a sus discípulos a reembarcarse y a adelantársele hacia la otra orilla, en dirección a Betsaida, mientras Él despedía a la gente.
45 Logo a seguir, compeliu Jesus os seus discípulos a embarcar e passar adiante para o outro lado, a Betsaida, enquanto ele despedia a multidão.
46 Habiéndola, en efecto despedido, se fue al monte a orar.
46 E, tendo-os despedido, subiu ao monte para orar.
47 Cuando llegó la noche, la barca estaba en medio del mar, y Él solo en tierra.
47 Ao cair da tarde, estava o barco no meio do mar, e ele, sozinho em terra.
48 Y viendo que ellos hacían esfuerzos penosos por avanzar, porque el viento les era contrario, vino hacia ellos, cerca de la cuarta vela de la noche, andando sobre el mar, y parecía querer pasarlos de largo.
48 E, vendo-os em dificuldade a remar, porque o vento lhes era contrário, por volta da quarta vigília da noite, veio ter com eles, andando por sobre o mar; e queria tomar-lhes a dianteira.
49 Pero ellos, al verlo andando sobre el mar, creyeron que era un fantasma y gritaron;
49 Eles, porém, vendo-o andar sobre o mar, pensaram tratar-se de um fantasma e gritaram.
50 porque todos lo vieron y se sobresaltaron. Mas Él, al instante, les habló y les dijo: “¡Ánimo! soy Yo. No tengáis miedo”.
50 Pois todos ficaram aterrados à vista dele. Mas logo lhes falou e disse: Tende bom ânimo! Sou eu. Não temais!
51 Subió entonces con ellos a la barca, y se calmó el viento. Y la extrañeza de ellos llegó a su colmo.
51 E subiu para o barco para estar com eles, e o vento cessou. Ficaram entre si atônitos,
52 Es que no habían comprendido lo de los panes, porque sus corazones estaban endurecidos.
52 porque não haviam compreendido o milagre dos pães; antes, o seu coração estava endurecido.
53 Terminada la travesía, llegaron a tierra de Genesaret, y atracaron.
53 Estando já no outro lado, chegaram a terra, em Genesaré, onde aportaram.
54 Apenas salieron de la barca, lo conocieron,
54 Saindo eles do barco, logo o povo reconheceu Jesus;
55 y recorrieron toda esa región; y empezaron a transportar en camillas los enfermos a los lugares donde oían que Él estaba.
55 e, percorrendo toda aquela região, traziam em leitos os enfermos, para onde ouviam que ele estava.
56 Y en todas partes adonde entraba: aldeas, ciudades, granjas, colocaban a los enfermos en las plazas, y le suplicaban que los dejasen tocar aunque no fuese más que la franja de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban sanos.
56 Onde quer que ele entrasse nas aldeias, cidades ou campos, punham os enfermos nas praças, rogando-lhe que os deixasse tocar ao menos na orla da sua veste; e quantos a tocavam saíam curados.
Atalhos do teclado
- Capítulo anterior←
- Próximo capítulo→
- Versículo anteriork
- Próximo versículoj
- Limpar seleçãoEsc
- Esta ajuda?
Estude este capítulo no WhatsApp
Peça à IA da Bíblia Fala para explicar Marcos 6, comparar traduções ou montar um estudo — tudo direto pelo WhatsApp.