Marcos 4

SpaPlatense: Biblia Platense (Straubinger) (SM_SPAPLATENSE) vs NAA

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NAA Nova Almeida Atualizada 2017
1 De nuevo se puso a enseñar, a la orilla del mar, y vino a Él una multitud inmensa, de manera que Él subió a una barca y se sentó en ella, dentro del mar, mientras que toda la multitud se quedó en tierra, a lo largo del mar.
1 Jesus começou a ensinar outra vez à beira-mar. E uma numerosa multidão se reuniu em volta dele, de modo que entrou num barco, onde se assentou, afastando-se da praia. E todo o povo estava à beira-mar, na praia.
2 Y les enseñó en parábolas muchas cosas; y en su enseñanza les dijo:
2 Assim, ensinava-lhes muitas coisas por parábolas e, durante o seu ensino, dizia:
3 “¡Escuchad! He aquí que el sembrador salió a sembrar.
3 — Escutem! Eis que o semeador saiu a semear.
4 Y sucedió que al sembrar una semilla cayó a lo largo del camino, y los pájaros vinieron y la comieron.
4 E, ao semear, uma parte caiu à beira do caminho, e vieram as aves e a comeram.
5 Otra cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida, por falta de profundidad de la tierra.
5 Outra parte caiu em solo rochoso, onde a terra era pouca, e logo nasceu, visto não ser profunda a terra.
6 Mas al subir el sol, se abrasó, y no teniendo raíz, se secó.
6 Saindo, porém, o sol, a queimou; e, porque não tinha raiz, secou-se.
7 Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.
7 Outra parte caiu entre os espinhos; e os espinhos cresceram e a sufocaram, e não deu fruto.
8 Y otra cayó en buena tierra; brotando y creciendo dio fruto, y produjo treinta, sesenta y ciento por uno”.
8 Outra, enfim, caiu em boa terra e deu fruto; a semente brotou, cresceu e produziu a trinta, a sessenta e a cem por um.
9 Y agregó: “¡Quien tiene oídos para oír, oiga!”
9 E Jesus acrescentou:
10 Cuando estuvo solo, preguntáronle los que lo rodeaban con los Doce, (el sentido de) estas parábolas.
10 Quando Jesus ficou só, os que estavam junto dele com os doze começaram a lhe fazer perguntas a respeito das parábolas.
11 Entonces les dijo: “A vosotros es dado el misterio del reino de Dios; en cuanto a los de afuera, todo les llega en parábolas,
11 Jesus disse a eles:
12 para que mirando no vean, oyendo no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone”.
12 para que, vendo, vejam e não percebam; e, ouvindo, ouçam e não entendam; para que não venham a converter-se e sejam perdoados.
13 Y añadió: “¿No comprendéis esta parábola? Entonces, ¿cómo entenderéis todas las parábolas?
13 Então Jesus lhes perguntou:
14 El sembrador es el que siembra la palabra.
14 O semeador semeia a palavra.
15 Los de junto al camino son aquellos en quienes es sembrada la palabra; mas apenas la han oído, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
15 Estes são os da beira do caminho, onde a palavra é semeada: quando a ouvem, logo Satanás vem e tira a palavra semeada neles.
16 De semejante manera, los sembrados en pedregal son aquellos que al oír la palabra, al momento la reciben con gozo,
16 E estes são os semeados em solo rochoso, os quais, ouvindo a palavra, logo a recebem com alegria.
17 pero no tienen raíz en sí mismos, y son tornadizos. Apenas sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la palabra, se escandalizan en seguida.
17 Mas eles não têm raiz em si mesmos, sendo de pouca duração. Quando chega a angústia ou a perseguição por causa da palavra, logo se escandalizam.
18 Otros son los sembrados entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra,
18 Os outros, os semeados entre os espinhos, são os que ouvem a palavra,
19 pero los afanes del mundo, el engaño de las riquezas y las demás concupiscencias invaden y ahogan la palabra, la cual queda infructuosa.
19 mas as preocupações deste mundo, a fascinação da riqueza e outras ambições aparecem e sufocam a palavra, e ela fica infrutífera.
20 Aquellos, en fin, que han sido sembrados en buena tierra, son: quienes escuchan la palabra, la reciben y llevan fruto, treinta, sesenta y ciento por uno”.
20 Os que foram semeados em boa terra são aqueles que ouvem a palavra e a recebem, frutificando a trinta, a sessenta e a cem por um.
21 Les dijo también: “Acaso se trae la luz para ponerla debajo del celemín o debajo de la cama? ¿No es acaso para ponerla en el candelero?
21 Jesus também lhes disse:
22 Nada hay oculto que no haya de manifestarse, ni ha sido escondido sino para que sea sacado a luz.
22 Porque não há nada oculto, senão para ser manifesto; e nada escondido, senão para ser revelado.
23 Si alguien tiene oídos para oír, ¡oiga!”
23 Se alguém tem ouvidos para ouvir, ouça.
24 Díjoles además: “Prestad atención a lo que oís: con la medida con que medís, se medirá para vosotros; y más todavía os será dado a vosotros los que oís;
24 Então lhes disse:
25 porque a quien tiene se le dará, y a quien no tiene, aun lo que tiene le será quitado”.
25 Pois ao que tem, mais será dado; e, ao que não tem, até o que tem lhe será tirado.
26 Y dijo también: “Sucede con el reino de Dios lo que sucede cuando un hombre arroja la simiente en tierra.
26 Jesus disse ainda:
27 Ya sea que duerma o esté despierto, de noche, y de día, la simiente germina y crece, y él no sabe cómo.
27 Ele dorme e acorda, de noite e de dia, e a semente germina e cresce, sem que ele saiba como.
28 Por sí misma la tierra produce primero el tallo, después la espiga, y luego el grano lleno en la espiga.
28 A terra por si mesma frutifica: primeiro aparece a planta, depois, a espiga, e, por fim, o grão cheio na espiga.
29 Y cuando el fruto está maduro, echa pronto la hoz, porque la mies está a punto”.
29 E, quando o fruto já está maduro, logo manda cortar com a foice, porque chegou a colheita.
30 Dijo además: “¿Qué comparación haremos del reino de Dios, y en qué parábola lo pondremos?.
30 Disse mais:
31 Es como el grano de mostaza, el cual, cuando es sembrado en tierra, es la menor de todas las semillas de la tierra.
31 Ele é como um grão de mostarda, que, quando semeado, é a menor de todas as sementes sobre a terra;
32 Con todo, una vez sembrado, sube y se hace mayor que todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de modo que los pájaros del cielo pueden anidar bajo su sombra”.
32 mas, uma vez semeada, cresce e se torna maior do que todas as hortaliças; cria ramos tão grandes, que as aves do céu podem se aninhar à sua sombra.
33 Con numerosas parábolas como estas les presentaba su doctrina, según eran capaces de entender,
33 E com muitas parábolas semelhantes Jesus lhes expunha a palavra, conforme podiam compreendê-la.
34 y no les hablaba sin parábolas, pero en particular, se lo explicaba todo a los discípulos que eran suyos.
34 E sem parábolas não lhes falava; tudo, porém, explicava em particular aos seus próprios discípulos.
35 Y les dijo en aquel día, llegada la tarde: “Pasemos a la otra orilla”.
35 Naquele dia, sendo já tarde, Jesus disse aos discípulos:
36 Entonces ellos, dejando a la multitud, lo tomaron consigo tal como estaba en la barca; y otras barcas lo acompañaban.
36 E eles, despedindo a multidão, o levaram assim como estava, no barco; e outros barcos o seguiam.
37 Ahora bien, sobrevino una gran borrasca, y las olas se lanzaron sobre la barca, hasta el punto de que ella estaba ya por llenarse.
37 Ora, levantou-se grande temporal de vento, e as ondas se arremessavam contra o barco, de modo que o mesmo já estava se enchendo de água.
38 Mas Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron diciéndole: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”.
38 E Jesus estava na popa, dormindo sobre o travesseiro. Os discípulos o acordaram e lhe disseram: — Mestre, o senhor não se importa que pereçamos?
39 Entonces Él se levantó, increpó al viento y dijo al mar: “¡Calla; sosiégate!” Y se apaciguó el viento y fue hecha gran bonanza.
39 E ele, despertando, repreendeu o vento e disse ao mar: O vento se aquietou, e tudo ficou bem calmo.
40 Después les dijo: “¿Por qué sois tan miedosos? ¿Cómo es que no tenéis fe?”. Y ellos temían con un miedo grande, y se decían unos a otros: “¿Quién es, entonces, Este, que aun el viento y el mar le obedecen?”.
40 Então Jesus lhes perguntou:
41 — ausente —
41 E eles, possuídos de grande temor, diziam uns aos outros: — Quem é este que até o vento e o mar lhe obedecem?

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